miércoles, 12 de marzo de 2014

Los cinco datos básicos de la disfunción eréctil


Disfunción eréctil: hay pocas cosas de las que los hombres sean tan reacios a hablar como de tener problemas con la erección.
Es algo que “les pasa a otros”. Hombres mayores, o personas delicadas de salud. ¿No? Bueno, lo cierto es que no es tan raro. Y no solo afecta al hombre: también puede hacer que su pareja se sienta frustrada e incapaz. La plataforma hablemos de Sexo y Amor repasa aquí cinco básicos sobre el tema.
Stephanie Haase/Hablemos de Sexo y Amor (RNW)
1. ¿Qué es la disfunsión eréctil?
La disfunción eréctil (DE) es unadisfunsión sexual que la gente conoce como “impotencia”. Significa que un hombre no puede conseguir unaerección o no es capaz de mantenerla durante la práctica sexual.
La DE se puede dar en hombres de cualquier edad, a pesar de que la mayoría de los hombres que la sufren son mayores. En la actualidad, cada vez más hombres jóvenes se ven afectados. Los científicos están examinando las causas.
A pesar de que mucha gente crea que sí, lo cierto es que la DE no es uno de los inconvenientes de hacerse mayor. Es verdad que los hombres mayores necesitan más estímulo para excitarse, pero ello no quiere decir que tengan una disfunción sexual.
2. ¿Qué produce la disfunción eréctil?
Hay muchos factores que pueden provocar la DE. Puede ser un efecto secundario de ciertos fármacos y medicamentos, o estar causada por problemas neurológicos, diabetes, una presión arterial alta, enfermedades cardiovasculares o desajustes hormonales como el no tener suficiente testosterona.
La DE también puede tener causas psicológicas, aunque no es muy frecuente. Si un hombre está muy estresado o presionado, puede tener DE. Los problemas de relación o una baja autoestima también pueden originar DE.
Por lo tanto, lo mejor es acudir a un médico si estás teniendo dificultades con la erección para averiguar qué es lo que produce el problema.
3. ¿Cuál es el tratamiento?
La DE puede ser una señal de alarma que avisa de un problema de salud más serio. Por ello, si un hombre sufre DE es importante que acuda a un médico y averigüe cuál es la causa. Lo normal es que al tratar la causa desaparezca la DE.
Si no es así, en muchos casos, el ejercicio físico puede ayudar a superar el problema. También fármacos como el citrato de sildenafilo (comercializado como Viagra) pueden ser una buena opción. Otros medicamentos que se pueden inyectar en el pene. Además, existen bombas de vacío para el pene y, como último recurso, la cirugía puede resolver el problema.
A veces el utilizar un anillo para el pene puede ayudar al hombre a mantener la erección. También puede ser de ayuda el llevar una vida sana, dejar de fumar y reducir el consumo de alcohol.
Si las causas de la DE son psicológicas, los placebos funcionan muy bien y la psicoterapia es muy efectiva.
4. Lo que no sirve
Hay muchas píldoras que se adquieren sin receta médica y que pueden comprarse en internet. Las mismas aseguran que pueden tratar la DE. No obstante, a menos que las prescriba un médico, no deberías pensar en tomarlas.
La mayoría son suplementos que no necesitan aprobación para salir al mercado. Por ello pueden ser perjudiciales para tu salud. Por otro lado, los fabricantes de suplementos no están obligados a indicar los posibles efectos secundarios y riesgos de sus productos. Según la Agencia Americana de Alimentos y Medicamentos actualmente no existen tratamientos alternativos para la DE en el mercado.
5. Mitos rotos
La DE no es un síntoma de que ya no te atrae tu pareja. Tampoco es un efecto secundario de masturbarse demasiado o de ver porno en exceso. También es un mito que la medicación para la DE produce una erección constante durante varias horas hagas lo que hagas.
Lo ideal es que solo tengas una erección cuando estás excitado. El tener una DE no tiene por qué significar el fin de una vida sexual placentera: ¡hay muchos tratamientos disponibles entre los que elegir!


Lucy Collet Nuts VIP extras



















martes, 11 de marzo de 2014

El orgasmo masculino puede hacer a los hombres vivir más tiempo


Alfred Kinsey, uno de los investigadores pioneros del sexo en el siglo XX, describió el orgasmo como “la descarga expulsiva de tensiones neuromusculares”, ¿pero podría tratarse también de la fuente de la eterna juventud? Las posturas al respecto son contrapuestas pero tal vez no sean excluyentes.

Para Michael Roizen, un médico de 62 años del Wellness Institute en Cleveland, afirma que sobre los orgasmos “mientras más mejor”. Roizen afirma que un promedio de orgasmos en hombres adultos de 350 al año puede aumentar la expectativa de vida hasta en 4 años; el médico afirma que el ideal, de hecho, son unos 700 orgasmos al año para añadir al menos 8 años a la vida. Sin embargo, el hombre promedio en EU sólo tiene sexo  81 veces al año.

Otro estudio en Suecia encontró que los hombres que llegaban a los 75 años eran aquellos que mantenían activa su vida sexual; un estudio más en Duke University lo confirmaría: luego de seguir el registro de las vidas sexuales de 252 personas durante 25 años concluyeron que “la frecuencia de las relaciones fue un predictor significativo de la longevidad.”

Un estudio más –como si hicieran falta estudios científicos para desear tener más orgasmos– realizado en Gales, entrevistó a casi mil hombres de seis pequeños pueblos en Inglaterra, ajustando su frecuencia sexual contra la mortandad. 10 años después encontraron que los hombres que tenían dos o más orgasmos a la semana morían a una tasa de apenas la mitad de aquellos hombres que tenían orgasmos menos de una vez al mes.

Sin embargo, autores como Beverly Whipple no ven específicamente una relación causa y efecto entre la frecuencia orgásmica y la expectativa de vida. Debby Herbenich del Instituto Kinsey afirma, por ejemplo, que el estudio de Gales no cumple con mínimas metodologías científicas, como especificar si los hombres estaban casados o no.

¿Pero qué pasa durante el orgasmo? El torrente sanguíneo se inunda con hormonas como oxitocina y dehidroepiandrosterona (DHEA); unos minutos después de la eyaculación, la oxitocina favorece la sensación de pertenencia (i.e. produce que la gente se enamore), reduciendo también el estrés y favoreciendo el sueño. La DHEA es de hecho un esteroide que reduce el riesgo de ataques de corazón en hombres de mediana edad, y ambas hormonas reducen la depresión.

Tener tan poco sexo como una vez a la semana también incrementa los niveles inminoglobulina, ayudando a combatir enfermedades e infecciones. Es curioso, sin embargo, que ningún estudio relativo al orgasmo diferencia entre sexo y masturbación, describiendo el evento orgásmico como “expresión sexual”, pero se ha demostrado que el riesgo de cáncer prostático disminuye correlativamente a la frecuencia eyaculatoria. Los expertos afirman que eyacular al menos cuatro veces a la semana puede reducir el riesgo hasta en 30%.

Cómo el pene puede quedar atrapado por la vagina durante el sexo


Homero describe cómo Venus y Marte quedaron enganchados ante las "inextinguibles carcajadas" de los dioses. (Joachim Anthonisz, J. Paul Getty Museum)

Suena a una escena de una burda comedia sexy. Pero las historias de parejas que se quedan atascadas durante la relación sexual han estado con nosotros durante siglos... y algunas de ellas hasta pueden ser ciertas.

Una visita de emergencia al hospital nunca puede ser agradable, sobre todo cuando ocurre después del sexo.

"No es el final más romántico que una pareja pueda imaginar", comenta el doctor Aristomenis Exadaktylos, autor de un estudio sobre 11 años recibiendo pacientes en su hospital en Berna, Suiza.

Junto a sus coautores, descubrió a muchos pacientes que han tenido problemas después del acto sexual, como migrañas, irregularidad cardíaca e incluso amnesia. Pero cuando en un programa de radio de la BBC sobre salud (Health Check) le preguntaron si había tenido algún caso en que la vagina de la mujer se aferra al pene, su respuesta fue No, y añadió que probablemente era un mito urbano.

El comentario fue de pronto contradicho por algunos de los oyentes de Health Check que escribieron al programa.

"Debo decirle que no es un mito", escribió una mujer que pidió permanecer en el anonimato. "Una noche nos pasó a mí y a mi difunto esposo. Literalmente no podía retirarse, se quedó 'atascado'. Lo atribuí a la intensidad de la respuesta del músculo vaginal durante el orgasmo".

Otro oyente, quien pidió ser llamado John, dijo que cuando tenía 14 o 15 años recordaba haber escuchado la historia de un hombre que se quedó atrapado dentro de una mujer y tuvieron que llamar a una ambulancia para que los separaran en el hospital. Años más tarde, John se sumó a la marina mercante y tuvo una relación intermitente con una mujer en Japón.

En una ocasión, él y su pareja estaban teniendo "sexo muy agradable" cuando, de repente, encontró que no podía retirar el pene. "La acción llegó a su fin y decidimos que lo mejor era separarse", recuerda.

Les tomó dos o tres minutos de forcejeo y risas pero la experiencia no fue dolorosa para ninguno de los dos.
John, que ahora tiene 75 años, nunca había mencionado el hecho y éste nunca le ocurrió otra vez.


Penis captivus

El doctor John Dean, médico de sexualidad en Reino Unido, comentó que ambos casos son ejemplos creíbles de un raro fenómeno conocido en el ámbito como "penis captivus" (pene atrapado).

"Cuando el pene está dentro de la vagina se va hinchando gradualmente", explicó al dar su hipótesis sobre cómo puede ocurrir el problema.

"Los músculos de la base pélvica de la mujer se contraen rítmicamente con el orgasmo. Mientras esos músculos se contraen, el pene se atasca y se hincha aún más".

Al final, los músculos vaginales se relajan, el pene se descongestiona de sangre y el hombre puede retirarse.
Muchos amos de perros habrán visto a sus mascotas quedarse pegadas durante la copulación. Sin embargo, hay razones anatómicas especiales para que eso ocurra, según Peggy Root, una experta en reproducción animal de la Universidad de Minnesota. El pene de un perro tiene un compartimento que se llena de sangre después del inicio del coito, efectivamente aferrando al macho en su lugar.

El doctor Dean dice haber discutido, a lo largo de los años, con varios de sus pacientes sobre sus experiencias de quedar atascados, más por curiosidad que por que se trate de un problema serio.

Él hace una distinción entre penis captivus y la condición más común y grave conocida como vaginismus, en la que los músculos vaginales de la mujer se contraen involuntariamente, impidiendo el coito.

Dos reseñas de la historia sobre penis captivus, publicadas en 1935 y 1979, resaltan una fascinación de larga data con el tema.

En 1372, Geoffery de la Tour-Landry relató como un libidinoso llamado Pers Lenard "tuvo relaciones carnales con una mujer" encima del altar de una iglesia y que Dios "los ató firmemente a los dos esa noche".

Al día siguiente todo el condado vio a la pareja todavía entrelazada "firmemente como un perro y una perra". Tras la pronunciación de oraciones el largo coito de la pareja llegó a su final (aunque se vieron obligados a regresar a la iglesia durante tres domingos, desnudos, y flagelarse públicamente).


Historias y mitos

El captivus figura en varias otras historias y mitos medievales que F Kraupl Taylor, autor de la reseña de 1979, cree que tendrían una "muy tenue conexión con los hechos verdaderos".

También se muestra escéptico con respecto al relato de 1931 de un evento en Varsovia, durante los años 1920, que terminó con un doble suicidio.

En esa ocasión, el penis captivus afligió a dos amantes sosteniendo relaciones en un jardín después de que había cerrado y la pareja solo pudo separarse después de que la mujer fuera anestesiada.

La verdadera tragedia ocurrió cuando la prensa sensacionalista publicó la historia. "Al día siguiente dos tiros de revólver pusieron fin al sufrimiento mental de los dos amantes", dice la historia.

En 1908, en su libro La vida sexual de nuestro tiempo, Iwan Blich relató otro caso de penis captivus después de un encuentro furtivo, esta vez en un callado recodo en el puerto de Bremen, Alemania.

La mujer sufrió un "espasmo involuntario", el hombre -un estibador- quedó atrapado y una gran multitud se congregó para verlos. Eventualmente, la pareja fue trasladada a un hospital donde se le administró cloroformo a la mujer para separarlos.

En un manual de ginecología de 1933, el autor Walter Stoeckel especuló que el penis captivus sólo afectaba a las parejas que tenían relaciones sexuales ilícitas, pues el temor de ser descubiertos supuestamente podía contribuir a fortalecer el espasmo muscular de la mujer.


Brujería

Esa opinión está descartada por los expertos pero la narrativa de los encuentros clandestinos seguidos de la humillación pública continúa. Reportajes recientes de penis captivus -en Kenia, Malawi, Zimbabue y Filipinas- todos se refieren a parejas adúlteras.

El incidente en Kenia, en 2012, supuestamente ocurrió después de que un marido engañado visitara a un brujo. Se reportó que la pareja finalmente pudo desengancharse con oraciones y sólo después de que el hombre culpable aceptara pagar al marido el equivalente a US$230. Fue filmado sacando el dinero de un cajero automático.

Los medios en Zimbabue informaron el año pasado que una mujer estaba entablando una demanda contra su novio de muchos años porque la embrujó con un "runyoka" -un hechizo que la hizo quedar enganchada a su amante.

Según uno de los informes, ella exigía compensación del novio celoso por "haberla humillado y tratado de controlar cómo debería usar sus partes privadas".

No obstante, hay varios relatos de penis captivus que suceden dentro del matrimonio, incluyendo dos casos sensacionales estudiados por ginecólogos alemanes en el siglo XIX.

Tal vez el mejor ejemplo verificado del fenómeno también ocurrió con una pareja casada. Después de la publicación de la reseña de Kraupl Taylor, la revista especializada British Medical Journal recibió una carta del doctor Brendan Musgrave, en la que recordó un incidente en 1947 de sus días como el médico en residencia en el Hospital Real del Condado de la Isla de Wight.

"Puedo claramente recordar a la ambulancia llegando con dos personas jóvenes, una pareja en su luna de miel creo, cargadas en una misma camilla hasta la unidad de urgencias", escribió. El relato fue corroborado por otro doctor que estaba de turno en ese momento.

El doctor John Dean dice no poder explicar la "inusual historia", ya que la gente que ha experimentado captivus por lo general tiene problemas separándose durante sólo unos segundos.

Sin embargo, añade: "Si uno se encuentra en esa situación, el tiempo que pase se sentirá como una eternidad"




Melissa Debling para Nuts


















Holly Peers para page3.com

Este resumen no está disponible. Haz clic en este enlace para ver la entrada.

jueves, 6 de marzo de 2014

Las razones por las cuales las mujeres fingen los orgasmos


La mayoría de las mujeres ha fingido un orgasmo en algún momento de su vida (lo siento, amigos). Lo que nos lleva a la pregunta obvia: ¿Por qué las mujeres se podrían llegar a sentir tentadas a participar en esta forma de falsa señalización?


En un artículo de la revista Archives of Sexual Behavior, Farnaz Kaighobadi, Todd K. Shackelford, y Viviana A. Weekes abordaron este problema. La teoría que desarrollaron acerca de los orgasmos fingidos es que podrían servir como una táctica de retención de pareja. En concreto, las mujeres que perciben a su pareja como un infiel potencial, fingen orgasmos con más frecuencia (como una de varias estrategias posibles para retener a su pareja).

Los investigadores administraron una encuesta a 453 mujeres que estuvieron involucradas en relaciones heterosexuales a largo plazo y surgieron dos conclusiones clave:

1) La probabilidad de falsificación se correlacionó positivamente con el riesgo de la infidelidad. En otras palabras, las mujeres que se sentían inseguras acerca de la fidelidad de sus parejas tenían más probabilidades de proyectar una falsa excitación sexual o de fingir un orgasmo.

2) La probabilidad de falsificación se correlacionó positivamente a las mujeres que utilizan una amplia gama de tácticas de retención de pareja (aparentemente porque es probable que se sientan inseguras en su relación) y es más probable que finjan orgasmos.

Pero la conversación se extiende más allá de estos estudios. Está comprobado que cuando las mujeres se preocupan por el placer del hombre en la medida en que pierden contacto con su propio placer, privan inadvertidamente al hombre de la satisfacción que le produce darle placer. Si bien es posible que el hombre esté tan centrado en el placer de la mujer –al punto que corta sus propias sensaciones– es mucho más probable que el efecto cobre mayor relevancia en las mujeres.

Los hombres han sido socializados para creer que deben ser expertos en sexo y, por supuesto, muchas veces queremos creer que somos el amante ideal. La mujer sabe que su papel es el de reforzar esa idea, por lo que si el hombre asume que ella ha llegado al clímax, es poco probable que lo contradiga. Es difícil para el hombre decir: “Un momento, ¿realmente estará disfrutando esto?”.

Muchas veces está demasiado ocupado en su propio performance consigo mismo. Si él no tiene ninguna base para comparar lo que se siente al estar con una mujer que está completamente presente con él y satisfecha eróticamente, nunca lo podrá saber. Hay algunos hombres que no tienen mucha experiencia, pero que sí tienen la confianza para confiar en sus propias percepciones y sentimientos. Pero incluso si él es consciente de que la mujer no está completamente enganchada en el momento, ¿qué puede hacer si ella lo está fingiendo?

Las mujeres también pueden sentir la presión de tener un buen performance y de demostrarse a sí mismas que pueden ser sexys. Puede que tenga miedo de decir que necesita más tiempo, puede que tenga miedo de mostrar sus verdaderos sentimientos, si no se ajustan las imágenes preestablecidas de lo que se supone que tiene que suceder en la cama. Y es posible que tenga miedo de herir los sentimientos de su pareja al decirle que lo que sea que le están haciendo no le pone. Esta situación es especialmente difícil si ella no conoce su cuerpo lo suficiente como para sugerir otra opción, o si sus experiencias pasadas no fueron tan abiertas a la comunicación.

Si la mujer se ha excitado, pero una y otra vez no consigue el orgasmo, se puede producir una armadura genital. El Dr. Wilheim Reich, fundador de la terapia somática, desarrolló el concepto del blindaje corporal. Cuando afecta especialmente los genitales, se desarrolla el blindaje genital.

La armadura o blindaje corporal es un mecanismo de defensa del cuerpo, los músculos, los nervios, y/o los tejidos conectivos – donde la tensión crónica resulta en una constricción. Es un mecanismo de protección que nos protege del dolor físico y emocional, pero terminamos con más dolor o entumecimiento, y olvidando muchas veces la razón por la que hemos creado estos patrones corporales en primer lugar. La armadura genital puede causar hipersensibilidad o adormecimiento y se produce tanto en hombres como en mujeres. Por lo general, tenemos que encontrar una manera de liberar la armadura para restaurar el funcionamiento sexual óptimo.

Las consecuencias pueden ser peores si el hombre nunca se da cuenta de la falsificación.

Mientras la mujer sigue haciendo lo que él espera, su resentimiento femenino se acumula. Ella pierde respeto por el hombre. No hay intimidad real. Acaba matando a su auténtico apetito sexual. No sólo ella se pierde la oportunidad de descubrir qué tipo de estimulación le sería realmente satisfactoria, sino que se desarrolla un almacén de enojo y nada mata más rápido la conexión sexual que el enojo.

Porno personalizado: la película donde la estrella porno eres tú


Cindy Gallop firmó uno de los episodios de la moderna historia del porno en su charla TED “Make love not porn“, el cual abanderó y aglutinó una tendencia en el consumo de imágenes eróticas al poner sobre la mesa señalamientos que todos nos hacíamos, pero que pocos expresábamos en público: el sexo de la vida real no es igual al porno, y no tendría por qué serlo.

A raíz del boom de la cultura del sharing, un nuevo tipo de porno está surgiendo. En Avant Sex hemos visto cómo Instagram o Vine han servido para nutrir las fantasías voyeuristas/exhibicionistas de muchas parejas o solteros, así como de sus peligros; pero como pasa en nuestro mundo corporativista, pasa poco tiempo para que una buena idea se convierta en un buen negocio.

Los fotógrafos neoyorquinos Constance Faulk y Eric Vogel son una pareja de Brooklyn con una hija de tres años, quienes de noche salen a retratar parejas que quieren hacerse un regalo muy especial: porno personalizado.

Una sesión fotográfica de tres horas puede costar hasta $4 mil dólares, y las motivaciones de sus clientes van desde capturar un momento de intimidad con su significant other hasta hacer un presente muy original de aniversario (esto nos recuerda la sesión de fotografía erótica de Homero, en los Simpson. Entienden el punto…)


Otra ventaja del porno personalizado es que, si tus inhibiciones no son obstáculo, puedes convertir tu goce privado en una inversión a largo plazo. “Violet” y “Ry” son una pareja que tiene un empleo normal y una casa normal, pero gozan de interactuar con participantes virtuales en vivo a través de MakeLoveNotPorn.com, lo que también les deja atractivos dividendos a largo plazo.

En su experiencia, la gente que entra al blog o comenta en sus videos dice “‘esto es lo que hemos estado buscando, amamos esto’. E instantaneamente uno siente”, dice Violet, “que hay toneladas de personas como nosotros allá afuera, buscando algo que no pueden encontrar.”

La regla no escrita para el porno amateur parece ser: si no está disponible, prodúcelo.

Joey Fisher para Nuts